Perdedores y fracasados

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Un artículo del periodista Walter Vargas. Imperdible.Entre las varias tipologías de gente desagradable que han sabido parir finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI consta el cazador de «perdedores» y «fracasados». Este espécimen, degradada mezcla de Chilavert («tú no has ganado nada») y Bart Simpson, vive agazapado a la espera de que se activa su radar y cuando su radar se activa vocifera o escribe el consabido «¡fracasado!» y hace silencio para disfrutar los ecos de los aplausos que ha promovido su genialidad.

El martes, en medio del partido Argentinos Juniors-Vélez, se oyó a un plateísta local gritar «¡Pavone, fracasado!».
(Alguna vez supe leer una sentencia semejante de algunos hinchas de Boca, deduzco que por el hecho de que una tarde Pavone falló un penal, River descendió y sus fiscales decretaron que ese episodio sería lo único relevante en la vida del futbolista).
Hice las cuentas a vuelo de pájaro.
Hace 15 años que Pavone vive muy bien de lo que le gusta hacer.
Hizo 150 goles en Primera.
Fue campeón en Estudiantes con un gol que hizo él mismo, en una final, faltando 15 minutos, a Boca, ante 50 mil personas.
Fue campeón en México.
Fue goleador de un torneo de Primera.
Fue goleador de una edición de la Copa Libertadores.
Jugó en la Selección Argentina.
Vivió en una hermosa ciudad como Sevilla.
Y, si el dato fuera para destacar, se enamoró de una mujer que correspondió a su sentimiento y abandonó su carrera de modelo para acompañarlo aquí y allá.
He ahí el fracasado de Pavone.
Me encantaría tener acceso a la biografía del plateísta de Argentinos Juniors y de los cazadores de perdedores y fracasados en general. Me muero de ganas de apreciar los copiosos éxitos de esta gente que pone la vara tan, tan, pero tan alta.

Por Walter Vargas
Fuente: Hugo Amaolo.

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